La nueva Encuesta de Condiciones de Vida (ECV), publicada hoy por el Instituto Nacional de Estadística (INE), pone de manifiesto cómo la pobreza continúa afectando a niños, niñas y adolescentes con mayor intensidad que al conjunto de la población.
La mayor prevalencia de las situaciones de pobreza en los hogares con chicos y chicas, frente a los que no cuentan con hijos e hijas a cargo, se refleja en todos los indicadores: con entre 5 y 10 puntos más en las diferentes tasas de pobreza, a excepción de la carencia material severa.

Detrás de estas cifras se encuentran las realidades de buena parte de la infancia y la adolescencia en nuestro país y en la Comunidad de Madrid. Miles de chicos y chicas viven las consecuencias de la falta de ingresos suficientes en sus hogares y se enfrentan a situaciones en las que sus necesidades más básicas no están cubiertas. Sin poder quitarse el abrigo en casa porque sus familias no pueden pagar la calefacción, sin acceso a una alimentación sana, ni gafas, ni dentista, ni comedor escolar gratuito. Ese es el retrato actual de la pobreza infantil.
En el caso de Madrid, preocupa el número de hogares sin ingresos suficientes para cubrir necesidades urgentes como una alimentación equilibrada o para acceder a una vivienda adecuada. En esta situación de pobreza severa, se encuentran casi 150.000 niños, niñas y adolescentes en la Comunidad de Madrid. Si lo comparamos con la media estatal, la pobreza severa infantil en nuestra región supera la media española, situándose en un 13,1% . Se trata de una cifra que apenas ha variado con respecto a los datos obtenidos el pasado año.

La pobreza extrema aumenta entre las madres solas
Más de 3 de cada 10 hogares encabezados por mujeres en la Comunidad de Madrid sufren pobreza severa (31,2%), una cifra que se ha incrementado más de dos puntos con respecto a 2024 (28,7%). Estos números reflejan una clara feminización de la pobreza, vinculada a la precariedad laboral, la parcialidad involuntaria y las dificultades para conciliar la vida laboral y familiar.
Privaciones materiales que afectan a las condiciones de vida de la infancia y la adolescencia (carencia material severa)
La carencia material severa mide, entre otras variables, el número de familias con niños, niñas y adolescentes que no pueden permitirse una comida de carne, pescado o equivalentes al menos cada dos días, mantener su vivienda a temperatura adecuada o atender el pago del alquiler o la hipoteca.
En la Comunidad de Madrid, de los hogares con niñas y niños:
- El 35% no pueden hacer frente a gastos imprevistos.
- El 15,4% tiene dificultades para mantener la vivienda a una temperatura adecuada.
- Casi un 5% de estas familias afrontan retrasos en el pago de su vivienda.
- El 4,3% no pueden permitirse una alimentación adecuada. En otras palabras, estos hogares no pueden costear un consumo de carne, pollo, pescado o sus equivalentes vegetales con la frecuencia recomendada.
Más de 2 de cada 10 niños, niñas y adolescentes se encuentra en riesgo de exclusión social (tasa AROPE)
La carencia material severa, junto con el riesgo de pobreza y la baja intensidad en el empleo, conforman la denominada tasa AROPE. Se trata de un indicador que nos revela el número de personas que se encuentra en riesgo de pobreza y/o exclusión social.
Tras alcanzar en 2024 la cifra más alta registrada hasta el momento, la tasa AROPE infantil en Madrid disminuye más de 5 puntos. Sin embargo, sigue superando en más de 6 puntos la tasa AROPE para la población adulta y se sitúa en el 23,9%. Esto supone casi 280.000 niños, niñas y adolescentes en riesgo de exclusión social solo en nuestra región.

¿Cuánto ingresan los hogares más pobres con niños y niñas en Madrid?
En 2025, la renta mediana de ingresos para la Comunidad de Madrid fue de 23.807,4€ (casi 1.240 euros más que en 2024). Con estos niveles de renta, se considera que un hogar formado por dos adultos y dos niños/as con ingresos inferiores a 19.998€ anuales (aproximadamente 1.660€ mensuales para 4 personas) se encuentra en situación de pobreza severa.
Según el último informe de Save the Children (2024), el coste mensual de la crianza por hijo/a se estimaba en torno a 896 euros de media. Este dato nos permite poner efectivamente de manifiesto la dificultad de afrontar esos gastos de crianza con unos ingresos aproximados de 1.660€ mensuales para un hogar compuesto por 2 adultos y 2 niños/as.
¿Qué políticas deben ponerse en marcha para acabar con la pobreza infantil?
Para Carmen Diez, presidenta de la Plataforma de Organizaciones de Infancia de Madrid:
“Tener hijos e hijas es una gran responsabilidad, pero no debería ser una carga insostenible para las familias. La pobreza infantil no es un fenómeno coyuntural sino un problema estructural, estrechamente ligado al coste de la crianza, al acceso a la vivienda y a las escasas políticas de apoyo a las familias. Frenar la pobreza infantil debe convertirse en una prioridad política”.
Las soluciones deben plantearse como una acción coordinada entre las distintas administraciones a nivel nacional, autonómico y local.
En el ámbito estatal, es necesario impulsar estas dos propuestas:
- Implementar una prestación para la crianza accesible a todas las familias mediante deducciones reembolsables del IRPF.
- Aumentar las cuantías del CAPI (Complemento de Ayuda a la Infancia), con especial atención a los mayores de 6 años, además de desarrollar estrategias de difusión y mejorar el acceso a la prestación.
En el ámbito autonómico, consideramos fundamental avanzar en:
- Asumir la gestión autonómica del Ingreso Mínimo Vital (IMV) para simplificar trámites de compatibilidad con la Renta Mínima de Inserción (RMI).
- Reformar la normativa de la Renta Mínima de Inserción (RMI), siguiendo el modelo de reforma realizado por la Comunidad Valenciana y asegurando su complementariedad con el IMV. La reforma debe incorporar un incremento de las cuantías básicas, incluyendo complementos mensuales para las familias por cada hija o hijo a cargo por tramos de edad (0-3 años, 3-6 años y 6-18 años). Asimismo, los complementos deben estar actualizados al coste autonómico de la crianza, en línea con los complementos de crianza (CAPI) asociados al IMV, e incorporar un foco específico en los hogares monomarentales.
- Crear políticas específicas que impidan el aumento de las carencias materiales severas. En este sentido, es necesario diseñar un nuevo Plan de Infancia y Adolescencia, ya que el anterior finalizó en 2021. Además, este nuevo Plan debe tener entre sus prioridades el cumplimiento de la Garantía infantil e incluir, entre otras variables, la ampliación del número de becas comedor gratuitas (de modo que al menos todas las niñas, niños y adolescentes madrileños en situación de pobreza queden cubiertos) hasta poder llegar al acceso universal y gratuito al comedor escolar para todo el alumnado de enseñanza obligatoria.
Más información de los resultados de la ECV 2025 a nivel estatal.
