+34 91 456 06 93

C/ Escosura 3, Local 2 28015, Madrid

+34 91 456 06 93

C/ Escosura 3, Local 2

Plataforma de Organizaciones de la Infancia

Compartir:

 

Momento para, dentro de nuestro trabajo de dar a conocer las entidades socias de POI Madrid, pasarle el turno a una entidad que lleva más de medio siglo ayudando y protegiendo a los niños y niñas con dificultades sociales adaptativas.

Desde hace más de 50 años la CEMU, la CiudadEscuela Muchachos de Leganés, se dedica a acoger, proteger y educar a niños, niñas y jóvenes con dificultades sociales adaptativas. Desde entonces, son los propios muchachos y muchachas los que eligen a sus representantes, los que mantienen esta ciudad construida a su propia escala y los que guían su camino de la mano de sus educadores y educadoras en una verdadera escuela de democracia. Hoy conocemos un poco más de su historia y de su trabajo diario.

Entrevista a Maía Ordóñez, directora de la CEMU

Define en pocas palabras lo que es la CiudadEscuela Muchachos (CEMU)

Es difícil resumir el trabajo que hacemos día a día desde hace más de 50 años en esta pequeña ciudad diseñada y construida por Tío Alberto para niños, niñas y adolescentes… Principalmente, la CEMU acoge, protege y educa a niños, niñas y jóvenes con dificultades sociales adaptativas, para acompañarlos en el camino a su integración. También contamos con estudiantes externos y usuarios de nuestros programas socioeducativos. De hecho, a diario pasan por nuestras instalaciones cerca de 400 niños y jóvenes que acuden a la CiudadEscuela a estudiar en el colegio, a formarse en los talleres profesionales o a divertirse en los diferentes programas de ocio.

¿Por qué una idea así sigue siendo necesaria?

Porque nuestro objetivo es garantizar el desarrollo integral de los muchachos y hoy más que nunca, a pesar de los avances sociales y el progreso económico, existen desequilibrios en nuestra sociedad que afectan, sobre todo, a niños y jóvenes. Y lo hacemos fomentando una integración social en tiempo real y constante, ya que en el centro escolar y en los talleres se encuentran tanto los alumnos y alumnas externos como los residentes de la CEMU. Ésta es una de las razones por la que nuestra metodología se ha demostrado efectiva a lo largo de tantos años consolidando una teoría de educación en libertad a través de la práctica en la que el niño es protagonista de su propio desarrollo y en el que destaca la participación infantil y adolescente, que nosotros llamamos “Juego Ciudadano”.

¿Cuáles son las claves del éxito de la CEMU durante estos más de 50 años?

Desde que tío Alberto, Alberto Muñiz Sánchez, fundara la CiudadEscuela Muchachos en Leganés en 1970, nos hemos dedicado a formar a chicos y chicas mentalmente libres y equilibrados emocionalmente. Aquí convergen dos aspectos pedagógicos muy importantes y complementarios que permiten a educadores/as a realizar su trabajo diario, lo que denominamos “ambientes magistrales”: el Ambiente Físico y el Ambiente Psicoemocional.

Por una parte, el Ambiente Físico, el diseño característico de la CEMU, es decir una ciudad a escala de la mayoría de pequeños y adolescentes, que facilita el desarrollo a través del juego, mediante el autogobierno de los muchachos y la autorresponsabilidad de cada ciudadano.

A ello se suma el Ambiente Psicoemocional, que se proyecta en el carácter de la CEMU como escuela de democracia, que admite todas las ideas de los niños y jóvenes, siempre y cuando no interfieran ni se opongan al principio de la “Justicia Idéntica”, según el cual todos tiene las mismas posibilidades de ser útiles a la comunidad y en función de ello los mismos derechos. A cada uno, lo que le corresponde, que no es lo mismo para todos. Pero, además, a través de un estilo educativo que se nutre tanto de las ideas constructivas de la Psicología de Vygotsky como de la Teoría del Apego en el que el afecto y la familia son fundamentales.

¿Cómo es el futuro de la CEMU en un mundo cada vez más desigual y complicado?

La principal dificultad a la que se enfrenta nuestra entidad como cualquier otra ONG es la desigual distribución de recursos públicos y el creciente materialismo de nuestra sociedad que fomenta una competencia deshumanizada cuyo objetivo esencial es conseguir beneficios rápidos y acumular capitales de manera grotesca a través de la especulación y el individualismo. De hecho, a veces, las dificultades económicas derivadas del mantenimiento de una ciudad a escala infantil son las que nos quitan en el sueño, porque estamos convencidos de que el espíritu de la CEMU, como dice Tío Alberto, ya ha prendido en el corazón de muchos de nosotros, y este siempre perdurará, haciendo que el sueño de un hombre no se pierda en el tiempo porque ahora es el sueño de muchos.

Precisamente, la CiudadEscuela Muchachos, que como he dicho antes promueve la “Justicia Idéntica”, nace para hacer reflexionar a la sociedad sobre la necesidad de corregir las injusticias sociales y proteger al más débil, el niño, que debería situarse al frente de todos nosotros. Y lo hacemos a través de la práctica, de la intervención directa, del ejemplo… Nosotros y nosotras no estamos para dar lecciones morales a nadie, para denunciar públicamente estas desigualdades e injusticias, tampoco para hacer incidencia política, sino para proteger, cuidar y educar a los niños, niñas y adolescentes que nos necesitan. Eso sí, entendemos que es fundamental colaborar con los compañeros y compañeras de otras entidades sociales a través de un trabajo en red, serio y comprometido, como el que promueve la Plataforma de Infancia de Madrid.

Historia de la CEMU

Quedaban siete años para que España albergara las primeras elecciones y los ciudadanos y ciudadanas eligieran a sus representantes. Sin embargo, en una ciudad al sur de Madrid, en Leganés, nacía un modelo de educación y asociacionismo juvenil en el que los niños y niñas eran los responsables de su gestión, de la toma de decisiones y, por supuesto, de la elección de sus cargos y representantes. Corría el año 1970 y daba sus primeros pasos la CiudadEscuela Muchachos, la CEMU.

Por aquel entonces a Alberto Muñiz Sánchez, arquitecto, poeta y pintor, ya le llamaban todos ‘tío Alberto’. Fue él el responsable de dar forma a ese sueño que alimentó durante años cuando colaboró en el afamado Circo de los Muchachos de Benposta, en Ourense, como director técnico y artístico. Con esa experiencia llegó al sur de Madrid para localizar a aquellos niños y niñas en los márgenes de la sociedad, que por diferentes motivos corrían el riesgo de verse excluidos, apartados y en peligro para sus propias vidas.

Con el paso de los años el proyecto se hizo más grande, con sus propias manos y la colaboración de un puñado de amigos se levantó una pequeña ciudad, a escala infantil, en una parte que por aquel entonces aún no había sido engullida por el crecimiento urbanístico de Leganés. Pero más de medio siglo después sigue siendo un oasis de libertad e independencia por el que pasan cada día en torno a 400 niños, niñas y adolescentes, tanto residentes como alumnos del colegio CEMU y participantes en sus talleres formativos. También cuenta la ciudad con un albergue juvenil al que pueden acceder niños, niñas, adolescentes y jóvenes de proyectos sociales nacionales y europeos.

El día a día de la CiudadEscuela ha evolucionado mucho, se ha adaptado al siglo XXI, pero la esencia sigue siendo la misma. Los juegos y también las responsabilidades infantiles continúan dando vida a sus calles y plazas, a su aduana, a su emisora de radio, a su Catedral del Niño, a su Ayuntamiento, a su ágora. Es en esta última donde más se palpa el ‘Juego Ciudadano’, un modelo educativo que se ha demostrado válido y efectivo en la educación juvenil. Los representantes de los ciudadanos cemuneros, la corporación municipal presidida por el alcalde o alcaldesa, se reúne cada semana con los responsables y educadores adultos para solucionar los problemas del día a día.

Precisamente hace solo unos meses, el pasado noviembre de 2021, la CEMU celebraba sus elecciones municipales para renovar la corporación. Otra parte fundamental del ‘Juego Ciudadano’ con el que los niños y niñas aprenden a gestionar su presente y su futuro. Aunque poco tiene de ‘juego’: tras una intensa campaña electoral para presentar sus propuestas, los candidatos y candidatas son juzgados por las urnas en una jornada en la que los cientos de ciudadanos de pleno de derecho de la CEMU votan su opción. David, de 17 años, es desde entonces el nuevo alcalde de la CiudadEscuela y, como tal, máximo representante de todos los chicos y chicas. Junto a él, una corporación que se encarga de cada área de gestión de la CEMU, desde los barrios hasta la economía, las actividades, el orden o la ciudadanía.

Han pasado más de 50 años desde que la CEMU diera sus primeros pasos y desde entonces sigue alimentando los sueños de los niños y niñas, protegiendo, acogiendo, educando y defendiendo a niños, niñas y adolescentes. Con un modelo educativo que ensalza el juego y la autorresponsabilidad como pilares del crecimiento de los niños de hoy, ciudadanos del mañana.

Compartir:

1 comentario

Montserrat · 6 de abril de 2022 a las 11:11

Todos los menores y adolescentes deberían tener la oportunidad de tener una CEMU si su familia o entorno no es el adecuado. A mi, sin duda alguna, me salvó la vida . Y estaré SIEMPRE pendiente de ese lugar tan mágico

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *